



"Los documentalistas tienen un gran poder. Pueden influir, para bien o para mal, en cómo una persona sobreviviente percibe lo que vivió. Tienen la capacidad de hacerla sentir valorada o, por el contrario, despreciada. Es una responsabilidad enorme. [...] Con su trabajo, pueden contribuir a que los responsables rindan cuentas y se haga justicia en nuestras vidas, o, por el contrario, pueden ahondar los traumas que ya cargamos. "
"Solo el 1% de las personas sobrevivientes se atreven a interrumpir al documentalista para decirle que no entienden lo que les pregunta. Cada vez que se nos pide hablar con alguien que documenta estos crímenes, sentimos la obligación de hacerlo. Desde nuestra perspectiva, esto está ligado al sentimiento de inferioridad que muchas llevamos dentro. Vivimos en la pobreza, no nos valoramos lo suficiente, y eso también afecta lo que compartimos. No siempre logramos transmitir toda la información. "
"Hablé con una periodista que quería entrevistarme como persona exdetenida. [...] Esa experiencia me destruyó, porque ella no creía lo que le contaba. Sobre todo porque desconocía por completo el contexto sirio. Desde entonces, decidí cortar todo contacto con quienes pretendían que revelara lo que me había pasado. "



