



"A veces me sentía humillada porque los fiscales sólo se centraban en hacer su trabajo para condenar a los culpables y no tenían en cuenta mis deseos; me sentía como un número para ellos, por lo que perdí la esperanza de que en el futuro se condenara a más agresores en los tribunales. No estoy protegida, sólo soy un número para ellos. Se limitaron a hacer su trabajo sin tener en cuenta nuestras necesidades y deseos... Los y las sobrevivientes fueron estigmatizados en los tribunales [locales]. "
"Las y los sobrevivientes no necesitamos que se apiaden de nosotros. Necesitamos que nos comprendan y nos muestren compasión. Al mostrarles compasión, ustedes se unen a nuestra causa."
"Vi documentalistas que hacían su trabajo, pero no ofrecían apoyo ni compasión. Se mostraban distantes y desinteresados, trabajando detrás de una pantalla de ordenador. Sentí que pensaban: «No tiene nada que ver conmigo, no me afecta, vivo en una zona pacífica del país». "



