



"Tienen que entender que somos refugiadas, pero también somos personas con una identidad propia. En nuestro país podríamos ser líderes, pero aquí nos tratan con humillación. Ellos buscan informar al mundo, pero muchos documentalistas no comprenden ni la guerra ni sus consecuencias: no entienden la violencia que sufrimos, ni la situación de los niños y niñas nacidos de esa violencia, ni el drama de los niños y niñas que crecen sin identidad. Nos agotamos teniendo que explicárselo. "
"Durante 15 meses, no pude llorar. En ese tiempo, mis emociones estaban bloqueadas. Una de las razones por las que algunas personas no me creían era, precisamente, porque no mostraba dolor con lágrimas. "
"Para las comunidades indígenas, la violencia sexual es especialmente compleja por su dimensión étnica. Desde la época de la conquista y durante 60 años de guerra, las personas indígenas —en especial las mujeres— hemos sufrido violaciones sistemáticas. Es un dolor colectivo: si una mujer es violada, todo el pueblo lo sufre; si un hombre lo es, el dolor también nos alcanza a todos. Es como si le ocurriera al pueblo entero. Rompe la armonía, la fraternidad y el tejido social de nuestras comunidades. "



